miércoles, 14 de noviembre de 2012

Porque ser tu misma, a veces, no es facil.


Porque ser tu misma, a veces, no es fácil.


La mayoría de las veces, las cosas no salen exactamente como tú quieres, ya sea porque no has sido capaz de hacerlo tal y como lo planteaste al principio, o porque la solución a tus actos junto con tus pensamientos y sentimientos, no dependen de ti, si no de mucha gente. De una reacción, de una palabra, de una mirada, de un gesto o simplemente de un silencio.


Sigo pensando que esta vida la podríamos partir en momentos, en mis famosos momentos, de risas, de llantos, de felicidad, de tristeza, de no sentir nada o de sentir todo. Hay momentos en los que tú te sientes tan bien contigo misma, con el mundo y todo te va de la mano, que tienes impulsos de contárselo a todo el mundo, de sonreír y de compartir tu alegría. Hay gente que estos impulsos prefiere guardárselos para ellos, otras no. 


Yo soy de las que cuando me siento bien, cuando estoy en un momento dulce, por definirlo de alguna manera, me gusta dar, compartir, y contagiar de mi “felicidad” momentánea a todo el mundo. Puede ser impulso o mi forma de ser. Una persona a la que le gusta compartir lo bueno y lo malo, lo bonito y lo feo, la felicidad provocada por lo que sea, o la tristeza, todo, o casi casi todo, es una forma de ser, como otra cualquiera. 


Pero poco a poco, y cuando digo esto, es muy poco a poco, podría medir en años, me he dado cuenta que a veces ser tu misma te hace más daño.  Quizás sea porque la vida es más difícil, o porque cuando te vas haciendo mayor, las cosas las ves de otra manera o te lo tomas diferente, tienes otras prioridades, mas preocupaciones en tu cabeza, o miles de excusas que podría ir escribiendo, a veces cuando tú tienes las ganas, o el impulso de compartir esa alegría o tristeza, las personas con las que las vas a compartir no están receptivas.


Tanto sea una alegría, puede que las otras personas tu alegría signifique una tontería, no le den la importancia que le das tu o simplemente ellas no han tenido un buen día y no les apetezca alegrarse por ti.


O en la tristeza, puede que a quien te salga del corazón compartir una tristeza sea menor o mayor, en todo caso un momento feo en tu vida, a esta persona no le apetezca compartirla contigo, porque cada vez más, la gente solo busca el momento bueno de los demás, los malos que se los coma cada uno. Ya sea porque hay otro momento malo en la persona en la cual tu confiabas, o porque este muy ocupada con otras cosas, o simplemente porque no le apetezca escuchar cosas malas “con la que está cayendo. “


Hay personas que no necesitan de los demás, pero hay otras que si, que necesitan un desahogo tanto bueno como malo, sentir que tienen a alguien, las 24h del día los 365 días del año. El problema es que mucha gente no está dispuesta a estar disponible tanto tiempo.  Y cuando tú sí que estas dispuesta, cuesta un rato entenderlo.


Hoy, me ha dado por mirar cosas de hace tiempo, fotos, textos escritos de antes, de pensar en cosas que antes sentía y ahora ya no siento, de cosas o personas que antes tenían mucha importancia y ahora no la tienen tanto, o simplemente se han esfumado, y me ha dado por reflexionar.


No me arrepiento de nada de lo hecho hasta hoy, hay cosas que me han salido bien, otras no tanto y en otras he fracasado del todo. Pero superada la tormenta, no me arrepiento de nada, ni de lo hecho, ni de los dicho,  ni de lo escrito, porque tiempo atrás he sido yo misma, o al menos la misma que era en ese momento, y he actuado según mi forma de ser, he escrito sentimientos que en ese momento tenia, pero era yo, sin barreras, sin nada, yo misma.


Cada día ocurren cambios, a mejor o a peor, da igual, yo me quedo con esos momentos, que para mí, antes del cambio, eran momentos bonitos, dulces, de los de recordar, y si han cambiado, lo acepto, si algo cambia, es porque lo tiene que hacer, hay que aceptarlo y saber convivir con ello. Yo también cambio, intento aprender de todo esto y hacerme mas fuerte.


A veces el ser tu misma te hace más daño, solo por el hecho de que lo que tú das, o lo que no das, crees que te va a volver igual, y a veces no es así.


Pienso que nadie tiene que perder su propia persona, seas como seas, pienses como pienses, solo hay que saber convivir con el ser tu misma, y una barrera que repela lo malo, ese malo que hace que tú te vayas llorando a la cama y la otra persona sueñe con angelitos.


Hay que saber ser tu misma, pero también ha ser fuerte, porque tu controlas tus actos, tus palabras, pero, no controlas la de los demás, y están pueden venir en forma de una rosa, o en forma de un puñal.


Los cambios sirven, para aprender de ellos, sean buenos o malos, un cambio siempre es una oportunidad, de lo que sea. A mi estos cambios me han llevado a reflexionar sobre todo esto, y pensar que en su momento no me gustaron, pero que si han pasado, será por algo, que tarde o temprano descubriré.


[cuando te entren las ganas, ese impulso de ser tu misma, no te reprimas, compártelo, haz lo que te salga de dentro, pero piensa que las reacciones de los demás no las controlas]


[Hay momentos para todo, solo hay que saber sacar la chispa de cada uno, aprender de lo que sea que quiere enseñarte y elegir con quien compartirlos para que de verdad valga la pena]




No hay comentarios:

Publicar un comentario

Vistas de página en total