martes, 24 de febrero de 2015

365 :)

Siempre se tienen sueños pendientes de cumplir, cosas que piensas y las ves tan lejanas que realmente tu subconsciente sabe que más de la mitad no se cumplirán. Parece que fue ayer cuando sucedia uno de estos momentos, de los que la mente  da rienda suelta a la imaginación y de repente te ves con mil planes, mil ilusiones y muy poco tiempo para poderlas llevar a cabo.

Después de dar palos de ciego ahí y allá, conseguir, en cierta manera, dejar la mochila aparcada durante un tiempo http://elepatdiary.blogspot.com.es/2014/07/palos-de-ciego.html y dar una oportunidad a tantos momentos nuevos, hoy 365 días después las cosas han cambiado mucho.


Todas las personas pasamos épocas de nuestra vida difíciles, épocas que todo se nos hace cuesta arriba, todo es negro, no se ve la luz por ninguna parte y pensamos que eso nunca se acabará, por suerte la vida pasa, el mundo sigue girando y las personas luchando cada una su vida particular y llega un momento que esa luz que no se veía, empieza a brillar y poco a poco se va haciendo más fuerte y ese momento difícil se convierte en una “anécdota” para recordar, aprender y coger fuerzas para seguir luchando.


Según como sea ese momento, necesitas un espacio en blanco para poder recuperarte, si el momento ha sido breve te recuperaras pronto, en cambio sí ha sido duro, necesitarás un tiempo, un “año sabático” por así decirlo.

En ese “año sabático” o mini tiempo, según como te lo tomes, te pueden ocurrir miles de cosas, una de las cosas que tiene la vida es, que si tú la miras con una sonrisa, tarde o temprano ella te la devuelve, en cambio, si haces tu camino sin ganas, tú mismo, te pondrás piedras donde solo había tierra y el camino será más duro todavía.

365 días, para miles de momentos inesperados. Creo que la mayoría de las personas, estamos tan preocupados por conseguir objetivos a largo plazo o seguir las reglas de la sociedad, que no nos paramos a disfrutar de los pequeños momentos que se nos ponen por delante. Nos quedamos en una zona de confort, y si algo nos falta en ella, solo fijamos nuestro objetivo para conseguirla. Zona de confort que la sociedad manda. A cierta edad, tienes que tener una carrera, un máster, trabajo fijo, independizarte, una pareja, planes de boda, de hijos, un coche y unas buenas vacaciones y si algo de esto no lo consigues, centras todas tus fuerzas para completar la zona al 100% o eres un poco rarito...

Personalmente (y menos mal), mi zona de confort es otra. En mis últimos 365 días, me he dedicado a darme una oportunidad a mi misma, a saber disfrutar todos los momentos que antes por estar en zona oscura no podía hacerlo. Gracias a eso he conocido a gente increíble, de los que he podido aprender tanto personal como profesionalmente, gente que se ha convertido en alguien importante en mi zona de confort.

365 días dan para mucho,
Sentir un amor profundo e incondicional por alguien que se convierte en alguien prioritario en tu vida, aunque sea una personita que no mide más de un metro.
Que la palabra “Titi” sea la palabra que más ilusión te haga en toda tu vida y signifique tantas cosas.
Aprender a que las cosas tienen la importancia exacta que tu les des.
De darse cuenta que a quien realmente le importas, lucha por ti, aunque eso conlleve enfados, gritos y lloros por doquier.
De que no hay que buscarle tres vueltas a las cosas, cuando realmente no tiene ni una.
De que si tú no luchas por tus sueños, nadie lo va hacer por ti.
De que a veces las cosas que piensas en caliente no siempre son las adecuadas o cosas que dabas por hecho se caen en picado.
De que el tiempo y la confianza entre personas no tienen nada que ver, al igual que la amistad y la importancia de cada una de ellas.
De que si eres tú mismo, quien te quiera, te querra siempre así.
De que por muchos km de distancia que existan, si realmente eres importante, da igual estar al otro lado del planeta.
Cada uno da un nivel de importancia a las cosas, y hay que saber respetar la importancia de los demás.
De que si algo te gusta, lucha para conseguirlo, aunque cueste esfuerzo y al principio se vea imposible, nada es totalmente imposible.
De que el único que pone límites en tu vida eres tú mismo, si aprendes a tirar las barreras adecuadas, todo se presentara de otra manera.
De que no hay que forzar nada, las cosas llegan, pasan y se van, y si te interesa, no las dejas ir.
De que no hay que juzgar, ni presuponer cosas que no sabes, no hay que obligar a nadie a hacer algo que tu quieres. No te tienes que dejar llevar por las primeras impresiones, porque mucha gente te sorprende.
De que tienes que ser fiel a ti mismo, si no lo haces, nunca dejaras de dar palos de ciego.


Cada uno de nosotros hacemos nuestra vida, y luchamos por nosotros mismos, eso quiere decir que todos cambiamos, nuestra forma de ver las cosas, de actuar, de sentir, de afrontar todo según los momentos por los que vayamos pasando cada uno, aunque eso no implica que nuestra esencia siga estando allí, puedes hacerte más fuerte, cambiar tus preferencias o tu forma de ver o afrontar las situaciones, pero la esencia siempre esta, eso es algo innato de cada uno de nosotros y por mucho que modeles tu forma de ser, eso nunca cambia.

En 365 días he conocido lugares increíbles, sensaciones que jamás pensé que tendría y sobre todo me he conocido a mi misma, o me he vuelto a conocer. También he vuelto a buscar mi mochila, esa que me  ahogaba y tanto me costó dejar, he rebuscado dentro y seguían las mismas cosas, cambiadas pero ahí estaban, creo que necesitare otros 365 dias para saber si están ahí porque es su sitio, o simplemente porque después de tantos años, cuesta desprenderse de ella.

Hace 365 días no me podía imaginar, todo lo que me esperaba, todo lo que he aprendido, conocido y cambiado. Hace 365 días conseguí derribar una de las barreras, que hasta ahora, han sido las más duras de mi vida,.

365 dias, son 8760 horas, 525600 minutos, que tenemos la oportunidad de seguir creciendo, aprendiendo, cambiando, conociendo, decidiendo y conseguir cada día ser un poquito mejores que el día anterior. Tanto personalmente como profesionalmente.



Cada uno tiene su camino, la cuestión es, saber dibujar  tu camino, sin pisar a nadie.

martes, 23 de septiembre de 2014

Día 16 Nos empezamos a despedir de la India en Nueva Delhi

Penúltimo día de viaje, y de vuelta en Nueva Delhi. No se sí será por el impacto de Vanarasi o porqué,  pero esta vez no me ha parecido tan mal esta ciudad. La noto más limpia, menos caos y más ordenada que las últimas veces. Debe ser porque volvía de Benares y allí.. Todo se multiplica por 100 en lo malo se refiere. La suciedad es horrible y el caos y la gente le acompañan. 

Incluso el calor se me hace más soportable, he paseado por sus calles como más tranquila, mirando el paisaje y no pendiente de si me atropellan o piso algo que no es suelo. Será porque igual nos estamos acostumbrando después de 15 días en plena India o porque en 3 días la ciudad ha cambiado de repente.

Para empezar la despedida otra vez al primer restaurante que fuimos al llegar, donde el primer día cogí con ganas la comida India, y probé de todo aunque picase pero que hoy no he probado más que un plato porque mi cuerpo no puede más con esta comida que en mi opinión es poco variada y con mucha salsa. Todo lleva pollo y miles de salsas, nunca encuentras un mismo plato elaborado de la misma forma en distintos restaurantes, digamos que a mi, lo que más me ha gustado ha sido el chapati ( pan) 

Paseo por nuestro viejo barrio, donde empezamos nuestro viaje Hauz Khas Village, la sensación ha sido la misma, tranquilidad todo me parecía más limpio. Recuerdo el primer día por estas calles, con cierto respeto y todos nuestros sentidos en alerta, mirábamos a todos los lados como si en cualquier momento alguien nos fuera a atacar, en cambio hoy, como si fuéramos de allí toda la vida, todo era familiar, estábamos en nuestro antiguo barrio de Nueva Delhi. 
Las tiendas me parecían más bonitas, me parecían tiendas y no puestecitos, la gente ya no me parecía tan extraña, incluso cuando ya nos íbamos me daba pena pensar que jamás o dentro de mucho tiempo no volvería a pisar esas calles. 

Ya con el chip cambiado de cerrar etapa, empezar a ver el fin de esta gran aventura que ninguno nos habíamos imaginado así, nos íbamos despidiendo por partes de esta enorme ciudad, de su gente y de sus características peculiares.

Y aunque digamos que si nos perdemos que nadie nos busque en nueva Delhi, esta ciudad ya esta dentro de todos nosotros, sólo por todo lo vivido emocionalmente y visualmente se quedará grabada como esa ciudad caótica que al principio da impresión pero que al final tiene su encanto. 

 



viernes, 19 de septiembre de 2014

Día 15 Amanecer en Vanarasi

Hoy hemos visto como salía el sol navegando por el río Ganges,  mismo en el que ayer vimos el ritual donde daban de cenar a la madre Ganges, esta mañana hemos podido ver como miles de personas se bañaban, meditaban y se aseaban, todo esto pronto por la mañana, a las 5. 

Uno de los rituales hindúes es que cuando se mueren, creman el cuerpo, al lado del río y después echan sus cenizas al río. Creman todos los cuerpos menos los de bebés, mujeres embarazadas ya que son cuerpos puros y no pueden quemar algo puro, santones y gente que muere de lepra porque dicen que lo de estos últimos es un castigo de dios. A todos estos los tiran con una piedra al río y se lo comen los peces.

Por donde hemos paseado hoy es el barrio de bramaha, donde vive el maraha de varanasi, nadie sabe como es su cara y a decir verdad, es una copia cutre del palacio que vimos en Jaipur. Es como si hubiera pasado una guerra y todo estuviera abandonado. Es un palacio que data del siglo 18 y parece que desde ese siglo no han hecho mucho por mantenerlo. Como todo, se encuentra en las orillas del Ganges, río el cual no me gustaría ni meter un pie, debe llevar de todo y nada bueno, entre el barro y los animales que viven, restos de cenizas de muertos, y saber que en su fondo hay miles de personas con una piedra pudriendose, no apetece mucho ni siquiera que te toque una gota.

Sigue habiendo muchos contrastes, hoy paseando por sus calles nos hemos cruzado con muchas personas durmiendo en cualquier rincón, niños que iban al cole bien limpios y pulcros, monjes, santones, etc todo esto entre calles llenas de suciedad, de basura en general y suciedad generada por ellos. Porque limpios no son, si no escupen ( existen señales de prohibido escupir), se paran a hacer pis en cualquier sitio, se tiran un eructo o usan la calle de propia basura. La verdad que ciertos olores e imágenes antes de desayunar cuestan un poco de digerir. 

Paseando desde el autobús, mi cabeza ha calentado motores de nuevo y ha llegado a la conclusión de que tienen que creer en algo. Este país hay muchas religiones, hindúes, musulmanes, cristianos etc, y yo creo que para llevar esta vida tienes que creer que hay algo mejor después de ésta. Porque son personas que se conforman con lo que hay, yo pienso si conocieran nuestra vida, llena de miles de opciones, donde puedes tomar muchas decisiones y equivocarte pero al fin y al cabo sabes que siempre tendrás una cama donde dormir, igual no serían tan sumamente religiosos. 
Al fin y al cabo en nuestra sociedad cada vez hay menos gente creyente, simplemente se dedica a vivir la vida, preocupándose de solucionar todos los problemas que se plantean por delante y no hace falta pensar que si eres bueno en esta vida o hacer buenas acciones llegarás al cielo.

Sensación de que esto llega a su fin, de que Varanasi una vez visto y nunca más. Entramos en los últimos metros de las vacaciones, volvemos a Delhi, para despedirnos de la India la verdad que con cierta tristeza, parece que fue ayer cuando empecé a escribir sobre esta vivencia, y han pasado dos semanas, dos semanas llenas de emociones, sensaciones y todo tipo de sentimientos, muchísimas imágenes, olores y gente a nuestro paso. 
Ha sido una experiencia que nunca olvidaré pero sobre todo una experiencia que he aprovechado minuto a minuto, sin perderme nada de lo que se me ha puesto a mi paso y siento que algo en mi ha crecido y madurado. 









jueves, 18 de septiembre de 2014

Día 14 Vanarasi/Benares/Kashi

Hoy a sido uno de esos días que empiezan pronto por la mañana, a las 5 nos hemos puesto rumbo a Vanarasi, y después de 1 hora de vuelo hemos aterrizado allí. 

Como todo el la India este lugar no podía ser menos, tiene ese tipical Indi que me estoy acostumbrando a ver, puestos, pobreza, suciedad, vacas, coches, motos, Rickshaw, bicis, autobuses todo mezclado y desorganizado. 

Vanarasi es un lugar sagrado para los hindúes y budistas igual que es Roma para los católicos y la Meca para los musulmanes. 
Muchos peregrinos, recorren kilómetros incontables para llegar aquí y visitar sus templos y su río, el Ganges. 

Se puede referir a este lugar por tres nombres diferentes: Kashi, que es el nombre sánscrito que significa la luz de la verdad. Benares es el nombre que le pusieron los musulmanes y Vanarasi es como se refieren los hindúes, este último es el que se usa coloquialmente. 

Vanarasi es un sitio sagrado para los hindúes ya que es la casa de Shiva, que es uno de los tres dioses más importantes del hinduismo con Brahma y Vishnu.
Pero también peregrinan muchos budistas a Sarnath ya que aquí se encuentra el templo donde Buda predicó su primer sermón.

Esta ha sido nuestra primera parada, el templo de Buda, dentro se encuentra una imagen de Buda, detrás, se encuentra una caja donde guardan parte de sus cenizas y es abierta cuando celebran su cumpleaños por decirlo de alguna manera. Nunca es la misma fecha, se rigen por el calendario hindú. En sus paredes esta pintada la vida de Buda, desde que nació hasta que murió. El templo donde hemos estado es una réplica del original que se encuentra en ruinas justo al lado de este. Fue destrozado por los musulmanes y años después un budista lo reconstruyó. 

El budismo y el hinduismo se pueden parecer pero no son iguales, los hindúes no reconocen al budismo como religión si no que dicen que es una filosofía de vida que dice que todos los problemas tienen solución, mientras que los budistas si que se toman el budismo como una religión. En cambio los hindúes si que siguen una religión la hindúistas la cual tiene muchos dioses.

Un símbolo muy significativo del budismo son 4 leones, este significa que no existe la violencia, están orientados cada uno en los puntos cardinales Norte, Sur, Este y Oeste para predicar, estaban ubicados en una columna donde justo debajo de ellos se encontraba pintado un caballo, ya que Buda iba a caballo a descubrir la verdad,  un elefante, porque su madre cuando estaba embarazada soñaba que se le metía uno dentro de la tripa ( tb es un dios hindú ghanesa), un toro, que significaba el mes en el que había nacido (mayo-tauro) y un León que significa la diferencia de casta. Aquí en la India se rigen por castas, no se diferencian ni por la cara ni por la forma de vestir, si no por el apellido, Buda pertenecía a la segunda casta, Guerrero.

Buda ha tenido 9 reencarnaciones, son personas que nacen en el budismo y tienen 34 cualidades. El dios hindú también cumple estas cualidades pero no es lo mismo. 

La segunda parada del día, después de un paseo por las calles de esta ciudad tanto en autobús como en Rickshaw a pedales, ha sido un templo donde se encuentra un mapa de la India y sus países vecinos, hecho con mármol blanco y donde nos han explicado y ubicado distintas ciudades y realidades del país. 

La última parada, una ceremonia hindú en las orillas del Ganges.
Los hindúes tiene cuatro madres, la biológica, la madre vaca, aquí las vacas son sagradas y campan a sus anchas, todas tienen dueño por la mañana les dan de comer y les sacan la leche y las dejan ir ya que no tienen establos o granjas donde guardarlas, la madre Ganges, el único río donde la gente se va a purificar, además pasa por la casa de Shiva y tiene más pureza y la madre tierra, porque la tierra da un montón de cosas. 

Esta ceremonia consiste en varios ritos, el primero empieza cantando una serie de mantras, que son canciones y oraciones, seguido un toque de caracolas, después incienso, sándalo, flores, comida y fuego. Esta ceremonia se realiza dos veces al día una por la mañana para darle de desayunar a la madre Ganges, y otra por la tarde para darle de cenar y mandarla a dormir.
Acude muchísima gente, puedes verla desde las escaleras (gats), desde unas barcas o desde un altillo donde lo hemos visto nosotros, hay 7 especie de camas con un montón de cosas que van usando mientras hacen la ceremonia. La verdad que esta bien verlo, es algo que nunca pensé que vería, se ponen 7 monjes o chicos vestidos de algo que realizan todos los rituales. 

Otra vez hemos sufrido toda una serie de sensaciones, donde los miles de ruidos, olores, personas, peligros al volante, claxon de todo tipo, cantos, campanas, gritos, innumerables imágenes, suciedad, sensación de sorpresa, miedo, incertidumbre y podría seguir contando, es algo que si no lo vives no se puede describir y si lo intentas como yo, es imposible, tienes que vivirlo porque aunque hagas fotos nunca jamás podrás sentir todo eso de vez y salir vivo del asunto. 
Creo que para venir y hacer este viaje tienes que estar preparado, tener la mente abierta y no dejarte llevar por las primeras impresiones porque aquí o te haces el duro o duras 2 días. 

Sensaciones de hoy, no lo tengo muy claro, es algo como que se que tengo que vivirlo pero no me acaba de convencer esta ciudad, me crispa los nervios el bullicio y me da un poco de respeto sus calles. Mañana segunda oportunidad, empezamos muy pronto en el Ganges, veremos a ver con que nos sorprende otro día en la India. 














miércoles, 17 de septiembre de 2014

Día 13 Nueva Delhi

 Esta ciudad es tan grande que cuando crees que ya tienes una idea generalizada sobre ella, llegas a un sitio y te rompe los esquemas.

Yo pensaba que aquí casi no había edificios altos y hoy me despierto en un hotel con 20 plantas, y desde la piscina me rodean otros edificios similares. El ambiente de este hotel es totalmente diferente al último en el que estuve en Delhi, aquí hay gente de negocios, con sus trajes, corbatas y sus reuniones en los distintos sitios del hotel. El nivel es medio-alto tirando a alto. Me encantaría llegar a ser una de esas personas de negocios que viaja para cerrar tratos y visita miles de ciudades y hoteles. Claro que me queda mucho por delante. Pero ver a estas personas en pleno trabajo me ha hecho bajar a mi realidad, esa que he aparque hace 13 días y que no me había parado a pensar más en ella. Como cambia la forma de ver o afrontar las cosas cuando hay miles de kilómetros de por medio. 

Hoy toca visitar los jardines de Lodi "Lodi Garden", es un gran parque con bastante vegetación, un gran lago en medio y unos monumentos donde se encuentran las tumbas de Lodi y su antecesores. Igual es porque sigo teniendo en mi mente las imágenes de Kerala y sus palmeras y naturaleza en general, pero este parque que me parecía bonito y tenía ganas de ver antes de irme a estas vacaciones hoy no me ha parecido tan espectacular como esperaba. Igual el insufrible calor que caracteriza a esta ciudad ha tenido mucho que ver. 

Otra de las cosas que me ha roto los esquemas hoy, es que si ayer hacia una reflexión sobre las parejas hindúes, hoy en este parque no he parado de ver parejas sentadas dándose arrumacos. Así que ya no se qué pensar sobre lo de ayer, supongo que de todo tiene que haber en esta vida, las personas evolucionan y las costumbres con ellas. 

Por último he conocido el barrio tibetano. Que decir, no me he sentido muy cómoda por sus calles, eran como muchas de Delhi, sucias y estrechas.La comida tibetana se parece a la India, pero a mi parecer esta más buena, todo acabado con un sweet lassie para quitar ese temible picor que hace que te arda la boca. 

Una de las cosas que me ha sorprendido hoy es que hemos cogido unos Rickshaw nuevos flamantes, limpios y cuidados, ha sido todo un acontecimiento, a punto de pedirles el móvil para llamarlos cuando nos hicieran falta. No se ven muchos así por la ciudad. 

Esta tercera oportunidad a Delhi no ha estado mal. Es tan sumamente grande que no puedes sacar una conclusión final para esta ciudad, siempre va a existir un sitio el cual no hayas visitado y te sorprenda, para bien o para mal, pero seguro que no pasa desapercibido.

Entramos en la recta final del viaje, queda un viaje corto y dos días en Delhi. Mañana a Benares.

Sensación de hoy, nerviosa por el viaje, dicen que impacta. Y contenta por hoy, porque la 3 oportunidad ha válido la pena.  





Jardines de Lodi



Barrio tibetano 

Día 12 De vuelta a Nueva Delhi

Nunca pensé que sentiría una famosa "depresión post vacacional" en medio de unas vacaciones, aún queda toda la semana por delante y muchos sitios que ver, pero estas mini vacaciones han sido geniales. 

Cuando vas a un sitio, dejándote llevar, siempre te sorprende, para bien o para mal. Yo sabía que iba a Kerala, y que iba a ir en un barco y vería la playa, pero jamás imaginé que sería así. Nunca pensé que en la India hubiera esas playas, donde hemos tenido la suerte de tener una playa semi virgen kilométrica rodeada de palmeras, flores, toda para nosotros. Yo me esperaba la playa normal, la típica de vacaciones con gente tomando el sol etc. 
Pero hemos conocido un trocito de paraíso Indio.

No podía dejar escapar ni un minuto de tiempo en ese lugar, así que antes de dejarlo, un paseo por la playa, viendo como salía el sol, y el último baño en esa piscina spa porque estaba a 30 grados el agua. Fue una gran despedida. 

Ya en el aeropuerto, esperando a embarcar rumbo a Delhi, mi cabecita pensante que nunca para, apretó el acelerador. La sociedad hindú, bajo mi punto de vista y por lo que me han contado, es machista, las mujeres son respetadas más que en otras sociedades, tienen más libertades y derechos, pero aún cuesta ver a una mujer trabajando en cualquier lugar donde vayas. Por cada 20 indios que te cruzas por el camino, puedes cruzarte con una mujer. Ayer en el aeropuerto mientras esperábamos que se abriera la puerta mire a mi alrededor, y el 95% de las personas que estábamos ahí eran hombres. Había familias con hijos e hijas pequeñas, y no han pequeñas. Cuando yo pienso en familia, me viene a la mente unos padres que se quieren y que por eso tienen hijos. Aquí no es así. Aquí los matrimonios no se quieren, o al menos al principio. Casi todos o la gran mayoría son matrimonios concertados. Y si observas cuando te cruzas a una de ellas, el padre es cariñoso con los hijos, igual que la madre, pero el matrimonio entre si, no se ve ningún gesto de cariño o simplemente de complicidad. 
Esto me causa mucha curiosidad, porque me gustaría saber que sienten esas mujeres que tiene que dejar a su familia para irse a vivir con un desconocido y sus padres. 

Hablando con el guía que nos enseño Agra y Jaipur (hindú) nos dijo que no existía el matrimonio por enamoramiento, así que había muchos menos divorcios. Por otro lado no tienen esa presión de los occidentales de quedarnos solteros de por vida, ellos saben que tarde o temprano se casarán y formarán una familia, con amor o sin el, pero no estarán solos. 

Aterrizamos en Nueva Delhi, con cierta tristeza, pero la sensación de volver a casa. 

Es curioso sentir que vuelves a casa en una cuidad que conocí hace 10 días, la sensación al salir del aeropuerto no era para nada la misma que la del primer día. Ya sabía lo que me iba a encontrar, ya había cogido referencias, todos los seres humanos necesitamos de esto para sentirnos cómodos en cualquier situación. 

Fue llegar y notar el efecto sauna en mi cuerpo, volver a sentir como me evaporaba por momentos y como no, nueva aventura sobre ruedas. Cogimos una especie de taxi- furgoneta- cosa que se iba a desintegrar en cualquier momento. Teníamos que ir a nuestro barrio viejo, coger maletas y llevarlas a nuestro nuevo hotel. Creo que fue el viaje más largó de mi vida y más caluroso. La muralla China al lado de ese viaje se queda corta. Pensé que jamás llegaría al hotel dentro de ese cacharro con 6 maletas enormes. Después de recorrerme medio Delhi, o Delhi entero con toda su "belleza" y realismo sin filtro, por fin, vi el hotel y volví a respirar. 

Nuevo día en Delhi, le voy a dar la 3 oportunidad. 




lunes, 15 de septiembre de 2014

Día 11 Descubriendo el paraíso Indio

Último día en este paraíso Indio, hoy toca sol y playa... Y como una imaginen vale más que mil palabras.... 

Amanecer en el barco 

Desayuno 










Día perfecto, de principio a fin, cuando algo empieza bien, las cosas fluyen y el final es perfecto. 


Día 10 Backwaters of Kerala

Seguimos descubriendo Kerala, hoy toca conocer un gran lago, tiene 90 kilómetros cuadrados, lleno de canales rodeados de palmeras, árboles, casas, pájaros. Sigue sin parecer la India que tenemos todos en nuestras cabezas. Aquí todo sigue siendo verde y el clima es agradable, calor pero con fresquito. 

La gente de por aquí es muy distinta a la del Norte, son muy tranquilos y corteses, no te agobian, no se ve gente pidiendo por la calle, te ofrecen a pasar a ver su tienda pero si no quieres te respetan. Por esta zona los hombres visten distinto, llevan una especie de pañuelo a modo de falda larga que según el momento y el lugar se lo remangan y la hacen corta. Se les ve más sanos, será el clima o la forma de vivir. Me gusta mucho esta zona, esta parte de la India que nadie me había contando es un alucinante, eso sí, todo esto vivido a bordo de un barco, si me tocara vivir aquí, ya no se que pensaría. 

Vamos navegando en un barco, recorriendo varios canales del lago y conociendo la forma de vida que tienen por aquí. Se ven grandes casas, pero también pequeñas, un dato curioso es que por aquí abajo no se ven tantos templos, se ven más iglesias, muchas iglesias de San José, San Francisco etc. 
Nos sorprendió que por aquí sean cristianos, y mi cabeza pensante y a veces bastante imaginativa, ha decidido que aquí deben pertenecer a una iglesia como en las películas y tendrán su comunidad y sus fiestas.

Se transportan en canoa de un lado al otro del lago, las mujeres se ponen guapísimas para ir a misa. Una de las cosas que ha pasado por mi cabeza es que aquí todo lo celebran, siempre cantan y bailan, dentro de su vida, bajo nuestros ojos pobre, se les ve felices, en cambio nuestra forma de vida, donde lo tenemos todo o casi todo, seguro que más que ellos, a veces nos cuesta sonreír, celebrar cualquier cosa, ponernos a cantar y regalar nuestra mejor sonrisa. Que conceptos más diferentes de tomarse la vida, igual tenemos demasiadas preocupaciones innecesarias que las convertimos en prioritarias, quizá tengamos demasiada información de la vida complicada y estemos tan sobre protegidos en general que cuando algo se sale de la rutina nos ponemos nerviosos y nuestra reacción sea siempre negativa. En cambio aquí, con la vida que conocen se conforman, y sonríen y celebran con canciones y bailes da igual el momento o el lugar.  

Cada vez estoy más convencida que a mi me gusta el sol, pero si me rodea verde y agua mucho más. Es una sensación de relax, de auténtica desconexión del mundo real, aquí no hay tele, ni wifi, ni teléfonos, sólo la naturaleza y tú. Si ayer cargábamos pilas y desconectamos de estos días anteriores por el Norte, creo que hoy ha tocado desconectar de nuestro día a día. Me podría pasar una semana navegando por este pulmón de Kerala, cruzandome con barquitos y gente en canoa. Aquí parece que la vida se para, que tocas el botón "pause" y todo te respeta. El mundo se para contigo, con tu mente y con tu cuerpo. Puedes respirar hondo, ordenar tu mente, pensamientos y sentimientos  coger aire limpio y empezar a cargar pilas para poder volver a darle al play. 

Las sensaciones de este fin de semana son muy distintas a las del anterior, aquí todo fluye, todo es vida, color, relax, sol, brisa, naturaleza y agua. Paz. 










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