Hace 7 años, que te fuiste, y desde entonces no hay día que no te eche de menos, que no me acuerde de ti, quizás sea porque desde entonces creo que no he sido plenamente feliz, te fuiste tú y te llevaste a la persona que más querías contigo, os echo de menos a los dos, pero a ti no te puedo abrazar, ni darte un beso, ni poder escuchar tu voz.
Hace poco estuve en tu casa, y se me encogía el corazón, se me inundaban los ojos de lagrimas, como ahora mismo están, pero también se me dibujaba una sonrisa en la cara, cada esquina, cada mueble, cada cosa que había en esa casa me traía un buen recuerdo, cada vez que me siento en el sillón del salón, me da la sensación que en cualquier momento vas a aparecer por la puerta, me vas a decir hola, me vas a dar un beso y te vas a sentar en tu sillón.
Que sepas que sigue en su sitio, tal y como lo dejaste, yo nunca más me he sentado en el, por si volvías y querías sentarte. Hace 7 años que lo dejaste, pero siempre será tuyo, el sillón de yayo.Me acordaba de esa baldosa en medio del pasillo que era roja, y en invierno estaba caliente porque pasaba el tubo de la calefacción por debajo, de que dé un salto desde esa baldosa llegaba a saltar 7 de vez y me parecía que saltaba un montón, del cajón de las servilletas, de tu servilletero con la P, de Pepe y el de yaya con la P de Pilar, de todas las cosas que había en la cocina, de donde las guardaba yaya, de mis cubiertos rosas, de las cenas en esa cocina con tu ensalada de esquerola que a mí nunca me gusto, y mis vasos de leche por la noche, de las sabanas rosas de las chicas y las sabanas marineras de los chicos, las sillitas, cada una con uno, de pequeña a grande, de esas comidas de los sábados, todo juntos, riéndonos y pasándolo bien, dios eso lo echo muchísimo de menos y eso que yo era pequeñísima.
Así miles de cosas, el armario del pasillo que siempre estaba lleno, de telas, de miles de cosas de yaya, si lo viera ahora se sorprendería, de tu platito en la mesilla que decía “te quiero mucho abuelo” y que yo lo rompí sin querer de peque, del cuarto de coser, territorio de yaya, todos sus hilos, sus telas, sus miles de cosas para arreglar, el toldo de la terraza, que tantos dolores de cabeza te dio, y las plantas de la terraza grande.
Todo, toda la casa es un recuerdo, un recuerdo súper bonito, pero desgraciadamente ya un recuerdo. Igual es porque yo soy la pequeña, porque soy la que menos años te he disfrutado, menos he pasado a tu lado, o porque te fuiste tan rápido que en 7 años aun no soy capaz de creérmelo del todo. A partir de allí para mí la Navidad, la Nochevieja ,mi cumpleaños, o todo el mes de Abril no es lo mismo, es como que me falta algo que nunca volveré a recuperar y me hace estar un poquito triste, no llegaste a mis 18 cumpleaños, ahora ya son 25.. un año que me gustaba, que cuando era más pequeña me hacía ilusión llegar, pero ahora que están al caer, no hago más que pensar en ti, en ti y en yaya, en la ilusión que poníais cada vez que alguno de los 4 cumplíamos años y la preocupación de que no nos faltara de nada. Cada vez que actualizo el calendario y pongo los cumpleaños, me siento rara por no marcar el día 22, tu cumple, 86 años te caerían y seguro que seguirías sin ni una cana en la cabeza.
Han pasado muchas cosas desde que te fuiste yayo, y me encantaría contártelas, Diego y Patri se han casado y Sandra y Rubén también. Qué suerte tuvieron Patri y Rubén al poderte conocer. Nosotros nos hemos cambiado de casa, dejamos tu seto, y tu jardín, pero estoy segura que este también te gustaría, no hay seto, pero si mucho césped y muy bonito, es diferente al que teníamos, pero seguro que te encantaría.
Papa ha dejado de fumar, seguro que te cuesta creértelo, yo me fui a Zaragoza a estudiar, Económicas, yayo no sabía dónde me metía, pero bueno ahora aquí estoy, luchando por acabarla, he vuelto a Barbastro. Yaya está bien, ya sabes que se fue contigo, te llevaste toda su alma, pero por suerte seguimos disfrutando de su cariño, su ternura y esa sonrisa, que cuando te la regala se te encoge el corazón. Mama, te echa de menos, Diego se ha ido a vivir a Santander, es una maquina en su trabajo y le ofrecieron un puesto en Santander y ahí que se ha ido, H su gatito, encantado.
Todos te echamos mucho de menos, y aunque igual yo soy más sensible o no lo sé disimular. Sé que en cada acto, celebración o cualquier situación todos te tenemos en la mente, y que no te hemos olvidado.
Felicidades Yayo, por tu 86 cumpleaños.
Te quiero.
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